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jueves, 20 de junio de 2013

Bulimia

Las personas que padecen bulimia son incapaces de dominar los impulsos que les llevan a comer, pero el sentimiento de culpa y vergüenza tras ingerir muchos alimentos les lleva a una purga (vómitos auto inducidos o empleo de laxantes o diuréticos o ambos), regímenes rigurosos o ejercicio excesivo para contrarrestar los efectos de las abundantes comidas.

Los bulímicos tienen cerca de 15 episodios de atracones y vómitos por semana y, en general, su peso es normal, por lo que resulta difícil detectar la enfermedad. En un solo atracón pueden llegar a consumir de 10.000 a 40.000 calorías.

En el origen de esta enfermedad intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales que desvirtúan la visión que el enfermo tiene de sí mismo y responden a un gran temor a engordar. El enfermo de bulimia siempre se ve gordo, aun cuando su peso es normal, pero no puede reprimir sus ansias de comer. Generalmente la bulimia se manifiesta tras haber realizado numerosas dietas dañinas sin control médico. La limitación de los alimentos impuesta por el propio enfermo le lleva a un fuerte estado de ansiedad y a la necesidad patológica de ingerir grandes cantidades de alimentos.

Las dos aproximaciones al tratamiento son la psicoterapia y los fármacos. Es mejor que la psicoterapia la realice un terapeuta con experiencia en alteraciones del apetito, pudiendo resultar muy eficaz. Un fármaco antidepresivo a menudo puede ayudar a controlar la bulimia nerviosa, incluso cuando la persona no parece deprimida, pero el trastorno puede reaparecer al interrumpirse la administración del fármaco.

La curación de la bulimia se alcanza en el 40 por ciento de los casos, si bien es una enfermedad intermitente, esta tiende a desarrollarse dañinamente. La mortalidad en esta enfermedad supera a la de la anorexia debido a las complicaciones derivadas de los vómitos y el uso de purgativos.

Katherine Agudelo

Estrés

El estrés es el cansancio mental producido por las tensiones nerviosas que surgen  cuando las personas se enfrentan a  presiones del entorno social que a diario se le presentan. Es una forma de manifestar las angustias y el agotamiento físico generalizado. Las causas del estrés son: exceso de trabajo, angustias, presiones económicas, preocupaciones, dormir menos de 6 horas. El estrés puede manifestarse de distintas formas: mal humor, dolor de cabeza, dolor en las extremidades, agotamiento, y puede tener consecuencias graves en la persona tales como  desequilibrio emocional.

El estrés parece ser el responsable de muchos males, es un estado de ansiedad cuyos síntomas son de agobio, sobrecarga, y agotamiento. Estas son reacciones fisiológicas normales del cuerpo cuando este reacciona contra cualquier agente externo. Sin embargo, si la tensión se mantiene por mucho tiempo o constantemente, se producirán graves consecuencias para la salud.

El estrés se dispara a partir de unos pensamientos negativos hacia lo que se está haciendo o hacia la misma persona. A veces los comentario negativos hacia otras personas, las burlas y la presión social de lo que se espera de un individuo, puede generar estrés. Los pensamientos negativos pueden dominar a la persona de forma inconsciente y convertirse en hábitos. Cómo se reacciona, siente y piensa, son conductas reguladas por costumbres inconscientes. Por eso es importante cambiar los hábitos inconscientes y negativos por otros conscientes y saludables. Un pensamiento positivo ayuda a generar energías positivas.

El estrés puede llevar a la depresión, para salir de la depresión es imprescindible aumentar la autoestima.

Alexandra García

Depresión

La depresión se puede describir como el hecho de sentirse triste, melancólico, infeliz, abatido o derrumbado. La mayoría de nosotros se siente de esta manera una que otra vez durante períodos cortos.


La depresión clínica es un trastorno del estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período de tiempo prolongado.

Los síntomas de depresión abarcan:
-Estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces.
-Pérdida de placer en actividades habituales.
-Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño.
-Cambio grande en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso.
-Cansancio y falta de energía.
-Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa.
-Dificultad para concentrarse.
-Movimientos lentos o rápidos.
-Inactividad y retraimiento de las actividades usuales.
-Sentimientos de desesperanza y abandono.
-Pensamientos repetitivos de muerte o suicidio.

La baja autoestima es común con la depresión, al igual que los arrebatos repentinos de ira y falta de placer en actividades que normalmente lo hacen feliz, entre ellas, la actividad sexual.

La depresión a menudo se transmite de padres a hijos; esto puede deberse a los genes (hereditaria), comportamientos aprendidos en el hogar o ambos. Incluso si los genes hacen que usted sea más propenso a presentar depresión, un hecho estresante o infeliz en la vida generalmente desencadena esta afección.

Los hábitos de vida saludables pueden ayudar a prevenir la depresión y disminuir las posibilidades de que se presente de nuevo. La psicoterapia y los antidepresivos también pueden reducir la probabilidad de que usted resulte deprimido nuevamente.

La psicoterapia le puede ayudar en los momentos de aflicción, estrés o desánimo. 
La terapia de familia puede ayudar a los adolescentes que se sienten deprimidos.
Mantener contacto cercano con otras personas es importante para prevenir la depresión.

María Gabriela Ramirez

Anorexia

La anorexia nerviosa es un desorden alimenticio y psicológico a la vez. Esta condición va más allá del control del peso: el enfermo inicia un régimen alimenticio para perder peso hasta que esto se convierte en un símbolo de poder y control. De esta forma, el individuo llega al borde de la inanición con el objetivo de sentir dominio sobre su propio cuerpo. Esta obsesión es similar a una adicción a cualquier tipo de droga o sustancia. Hoy en día, se registran 4 casos de anorexia por cada mil personas.

Las características esenciales de este trastorno son la distorsión de la imagen corporal, sin reconocer el progreso de la delgadez y el sentimiento general de ineficacia personal. Al principio es sólo una cuestión de grados lo que diferencia a la anoréxica/o de los demás: ante un fracaso o siguiendo el consejo de una amiga surge el deseo de perder peso. 

La gente le dice que está muy flaca y a ella le encanta oírlo. Le gusta animarse a seguir perdiendo más peso aún. Comienza a desarrollar hábitos alimentarios particulares y rígidos: sólo come determinados alimentos en determinadas cantidades, parte la comida en pequeños trozos y la separa... Aunque tenga hambre es tal el miedo a dejarse llevar que siente la necesidad de mitigar sus efectos y evitar el aumento de peso bebiendo mucha agua, utilizando laxantes o vómitos o realizando una actividad física exagerada. 

Todas estas conductas anómalas se acentúan a medida que progresa la enfermedad, al igual que las complicaciones físicas: la inanición vuelve al organismo mucho más vulnerable a infecciones, problemas gastrointestinales o hipotermia. Se pierde la menstruación, el cabello se cae, la piel se seca y pierde color. A nivel psicológico aparecen síntomas de depresión, cambios de carácter y distorsión en la imagen corporal que suele ir acompañada de una negación del problema.

‘’El tratamiento va mucho más allá de la recuperación del peso perdido. Paralelamente a una alimentación nutritiva, el individuo deberá someterse a una terapia psiquiátrica. Esto implica que el tratamiento puede ser guiado tanto por un médico clínico, como por un psicólogo. En los casos más extremos, el paciente deberá ser hospitalizado.’’

‘’El médico psiquiatra hará un diagnóstico del estado físico y mental de la persona enferma, y según el resultado aconsejará un tratamiento ambulatorio o su ingreso en un hospital o clínica. El tratamiento consiste en corregir las anomalías metabólicas y normalizar la alimentación, junto con un tratamiento psiquiátrico y psicoterapéutico. La familia y personas íntimas de la enferma también deben recibir orientación y ayuda.’’
Si tienes el problema, el primer paso es: RECONOCER QUE LO TIENES, y PEDIR AYUDA.


María Alejandra Montero

domingo, 2 de junio de 2013

Bullying

El bullying escolar (acoso o intimidación):

- Es un problema social que afecta directa o indirectamente a la víctima, victimario, padres de ambos niños, compañeros de escuela, profesores, autoridades. 

- El bullying en las escuelas ocurre como consecuencia, en la mayoría de los casos, de una familia disfuncional donde la autoestima del niño ha sido dañada y no se sienten queridos ni con derecho a ser respetados.

El bullying, el maltrato entre jóvenes, el acoso, la burla permanente que atenta contra la autoestima, es una réplica que hacen los chicos del mundo adulto; es decir, lo que hacen sus padres o maestros. “Los profesores también hacen bullying con sus alumnos cuando no los respetan al tener una mala intervención crítica y descalificadora frente a una pregunta, maltratando así la autoestima de su alumno o alumna”.

Los compañeros de clase deben intervenir no con violencia sino con apoyo mediante consejos e informando a los adultos.

- Los profesores deben intervenir de forma efectiva reuniendo a padres de familia de ambos niños o grupo. Pactar compromisos y dar sanciones que corrijan y no se empeore el problema.

- El profesor o profesora debe intervenir ante un caso de bullying  y no minimizar la situación. Debe hacer una intervención clara, consistente y directa con el agresor y los que siguen al agresor.

- No solo el maestro debe intervenir llamando la atención sino que debe volverse una práctica constante en el salón de clase.

Para tratar el bullying es necesario fortalecer las relaciones familiares, empoderar al profesor para que enfatice su rol y se sienta seguro y mejorar las relaciones del profesor con los padres de familia y entre los mismos alumnos.


Maria Alejandra Montero.

Miedo físico y mental

‘’El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento, habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales, por ejemplo: el ser humano. La máxima expresión del miedo es el terror. Además el miedo está relacionado con la ansiedad.’’

Puede ser:

Físico: existen situaciones a las que tememos por instinto, eso que llaman sexto sentido que nos indica que debemos "alejarnos" de algo porque podría hacernos daño. Instintivamente tememos a ciertos elementos del mundo (oscuridad, abismos, desastres naturales, incendios). Los animales también están programados para temer a ciertos elementos del mundo, y no tienen cultura. Por otra parte, las señales que nos demuestran que estamos sintiendo miedo, se sienten en el cuerpo, y en ese sentido, es físico también.

Mental: gran parte de nuestros miedos tienen raíces en nuestras propias vivencias (miedo a salir a la calle, miedo a los payasos, miedo a la pizarra llena de operaciones logarítmicas), más allá del instinto. Basta asociar un elemento que no causa miedo con otro que sí lo hace, para que el primer elemento cause miedo por sí sólo. Por eso, podemos temerle a algo que instintivamente, no debería causar miedo. También, más allá de las instrucciones de nuestros genes, a veces le tememos a aquello a lo que la cultura nos ha enseñado a temer; y aunque el miedo siempre se siente y provoca síntomas corporales, en estos dos últimos casos, su raíz es totalmente mental.

Alexandra García

martes, 28 de mayo de 2013

Incertidumbre

"Hablan mucho de la belleza de la certidumbre, como si ignorasen la belleza sutil de la duda. Creer es muy monótono; la duda es apasionante."
Oscar Wilde 
Vivir con incertidumbre significa no saber lo que va a ser de ti, si van a cambiar las cosas, si lograrás aquello que deseas y que es tan importante para ti, cuándo se solucionarán tus problemas o qué hacer en una determinada circunstancia.

La incertidumbre es estresante en sí misma y, en algunos casos, puede acabar generando problemas de ansiedad, depresión o insomnio.

La incertidumbre significa que tu futuro es incierto; es una gran duda que invade tu vida y tu mente. Cuando no sabes qué va a pasar con tu vida, resulta difícil tomar decisiones o dilucidar qué camino seguir, de manera que puedes sentirte como si estuvieras atrapado en un cruce de caminos sin un solo letrero que te indique hacia dónde dirigirte.

Tal vez por abandonar tu zona de confort termines viviendo alguna experiencia que no querías, pero te sorprenderías que en el 99% de los casos no es así. Quedarnos estáticos tiene un precio demasiado alto, el no cambiar es demasiado costoso a la larga porque estamos abandonando nuestro capital más preciado, nuestro capital mental, espiritual y hasta físico. Siempre hay que pagar un precio por las decisiones que tomamos, no hay escapatoria, pero cuando mires hacia atrás y reflexiones sobre el camino escogido qué sería mejor, ¿vivir lleno de lamentos y reproches por esas cosas que jamás te atreviste a hacer o ver que sin importar cómo hayan sido los resultados, te atreviste a ir más allá?
La decisión siempre es tuya, a veces sin darnos cuenta somos nosotros mismos los que terminamos atascados en una circunstancia espantosa por no haber sabido escapar a tiempo. Nunca es demasiado tarde para delinear tu destino a tu gusto.
La incertidumbre moviliza, afina la creatividad, imprime vitalidad a los actos, nos hace crecer, despierta nuestros sentidos a la vida, porque la vida es incierta.



María Gabriela Ramírez.

Ansiedad


Es un estado desagradable de temor que se manifiesta externamente a través de diversos síntomas y signos, y que puede ser una respuesta normal o exagerada a ciertas situaciones estresantes del mundo en que vivimos, aunque también puede ser una respuesta patológica y anormal producida por diversas enfermedades médicas y/o psiquiátricas.

Suele acompañar a muchas enfermedades, en particular a ciertas neurosis, y que no permite sosiego a las personas enfermas.

La ansiedad se diferencia del miedo, porque esto último surge como respuesta a un peligro claro y real, como los que afectan la integridad física de una persona.

La ansiedad, por el contrario, responde a situaciones aparentemente inofensivas y es el producto de lo subjetivo; es decir, de la propia percepción de un sujeto ante un peligro real o imaginario.

Los trastornos de ansiedad pueden hacerse crónicos si persisten los acontecimientos estresantes que los han provocado o se mantienen estilos de pensamiento que ocasionan un temor a la presentación de los síntomas, creándose un círculo vicioso entre la ansiedad y el temor a presentarla.

El tratamiento depende de la intensidad de los signos y síntomas.

La mayor eficacia se ha conseguido con la combinación de psicofármacos y psicoterapia. Entre los fármacos se utilizan los antidepresivos a dosis superiores de las requeridas para tratar la depresión.

A continuacion se presenta el link de un test gratuito de ansiedad:
http://www.psicoactiva.com/tests/ansiedad.htm

Alexandra García.

Agresividad



La agresividad es cualquier acción o reacción, sin importar su grado o intensidad, que implica provocación y ataque. No se limita a actos físicos, sino que puede ser de tipo verbal como los insultos e incluso no verbal como gestos y ademanes.

La agresividad, al igual que la ansiedad, es una reacción más que se puede tener ante estímulos y situaciones que nos afectan y es un comportamiento normal y necesario para la supervivencia.
Lo importante es saber cómo manejarla y regularla. Cuando una persona no tiene la capacidad de controlar sus impulsos y permite que sus reacciones agresivas afloren de manera indiscriminada tiene efectos negativos.

Estos efectos negativos afectan a la misma persona y a quienes lo rodean. Una persona agresiva encuentra alivio con el miedo y la sensación de poder que le puede llegar a dar ese miedo sobre los demás. Una persona agresiva busca imponer su punto de vista, sus razones (validas o no), sus derechos, y encontrar solo su satisfacción sin importarle los demás.

Y hay que ser claros. La agresividad se ejerce con violencia. No es solo con acciones físicas como las peleas y los golpes, se puede ejercer con palabras, gestos y cualquier otra acción que genere miedo, culpa, o vergüenza en los demás. Vaya, hasta el tono de voz puede ser una expresión de agresividad.
El colmo es que hay actitudes agresivas y violentas que son socialmente aceptadas, e incluso “obligadas”. Entre las que mas fácilmente se podrían identificar están las que se ejercen en el machismo.
La agresividad es una reacción que puede llegar a ser expansiva y devastadora. Quien reacciona agresivamente, destruye.

Funcionalmente la agresividad es una reacción a lo que cause ira o tristeza, de tal forma que dispara las acciones necesarias para superar aquello que el este causando.
Existen además factores que pueden hacer que la agresividad sea patológica, como es el consumo de alcohol y drogas, además de en general estimulantes del sistema nervioso central, o factores emocionales como neurosis, depresión, trastorno bipolar, entre otras.



La agresividad se expande, se contagia, destruye, no es la solución a nada, hace daño principalmente a quienes nos rodean, a quienes nos quieren.

María Alejandra Montero.
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